Kittel se lleva su cuarta victoria y Froome se corona en París

El alemán del Argos Shimano se impuso a Greipel y Cavendish en el cierre de los Campos Elíseos. El británico gana el Tour, acompañado en el podio por Quintana y Purito Rodríguez.
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Chris Froome cruza la meta abrazado a David López y acompañado po el resto del equipo Sky. / REUTERS
Por si París no fuera suficiente, el Tour le entregó al campeón de la edición centenaria París al atardecer. Con esa luz anaranjada se paseó Froome por los Campos Elíseos, ese lugar donde, según la mitología griega, habitaba la sombra de los hombres virtuosos y los guerreros heroicos. Parte del encanto de esta fabulosa carrera es que trata al vencedor como a un Napoleón victorioso y le permite desfilar alrededor del Arco triunfal que Bonaparte mandó construir en 1806. Y vestido de Rey Sol. Qué más se puede pedir.

Froome se coronó en París y a su reinado no cabe ponerle objeción alguna. Las sospechas de dopaje son tan inevitables como infundadas. El equipo Sky nació con la intención de hacer campeón a un británico y con el objetivo prioritario de conseguirlo limpiamente. Su milagro parte del prodigio del ciclismo británico en pista, al que nadie ha podido poner en duda después de nueve años de éxitos. Los otros recelos son simplemente los del europeo ante el extranjero. Nos ocurrió igual con Armstrong (A LeMond el apellido le hacía pasar por medio francés). Lo primero que nos irritó no fue su arrogancia, sino la invasión yanqui, vernos obligados a compartir este monumento de la vieja Europa.

Fuente: www.as.com