El portugués se favoreció de la escapada de veintiséis y atacó en el último alto, Manse, para vencer en Gap. El madrileño y el líder se cayeron, sin consecuencias, en la bajada.
Rui Costa dio su primera victoria al Movistar al rematar en solitario la escapada de la 16ª etapa del Tour, pero la verdadera carrera se jugó por detrás, a varios minutos del portugués, cuando los gallos se dieron tanta tralla en la subida y la bajada del puerto de Manse (2ª), que se coronaba a 11 kilómetros de la meta, que provocó incluso las caídas de Froome y Contador, sin consecuencias graves. La mecha la encendió el Katusha de Purito Rodríguez y la avivó el madrileño. No hubo diferencias entre ellos, salvo con Ten Dam (un minuto), pero se le envió un mensaje al maillot amarillo de que hasta París, todo es toro.
Que esta 16ª etapa del Tour de Francia se iba a resolver entre un grupo de escapados estaba prácticamente cantado. A nadie le interesaba controlar. Primero, porque el perfil del recorrido, con el puerto de Manse (2ª) a 11 km de la meta de Gap, no daba opción a los velocistas. Y segundo, porque los hombres de la general tienen cuatro días muy duros, durísimos, y no era cuestión de quemar cartuchos. Si había que montar algún polvorín, bastaba con hacerlo en la última subida, y para eso daba igual que hubiera una fuga por delante o no. Y eso es lo que ocurrió.
Los tres españoles del Katusha (Losada, Moreno y Purito) lanzaron la ofensiva que desmontó al Sky. Como otras veces, Froome se quedó solo con Porte. Y ahí fue cuando el Saxo jugó bazas. Contador atacó hasta tres veces en la ascensión. Kreuziger se alternaba en el lanzamiento de mortero. Hasta que Porte se acabó despatarrando. En el mismo descenso que hace diez años Beloki se fracturó un fémur y Armstrong hizo su famoso campo a través, Contador siguió tensando la cuerda… Y tanto la tensó, que al final se cayeron tanto él como su rival. Froome y Contador, al suelo. Una advertencia de que este Tour no ha terminado.
A esas alturas, Costa ya celebraba la victoria. Su escapada había tardado en coger forma. Fue en el km 40, con dos españoles (Navarro y Astarloza) y varios ilustres como Gilbert, Voeckler, Albasini o De Gendt. Hubo intentos anteriores, pero la presencia de corredores ‘incómodos’ como Valverde o Dan Martin no permitió abrir brecha hasta entonces. Los fugados marcharon en perfecta armonía hasta que a falta de veinte kilómetros, ya en la subida a Manse, se acabó la paz… Primero arrancaron Marino y Kadri; luego, Hansen. Y entre estacazo y estacazo, Rui Costa dio el definitivo y se marchó en solitario para dar la primera victoria al equipo telefónico y su segunda en el Tour, donde ya venció en 2011.
Antes de arrancar, la noticia ‘anunciada’ era las retiradas de dos jóvenes perlas del pelotón. Por un lado, el benjamín del Tour, el belga Danny Van Poppel, que a sus 19 años ya se ha codeado con los grandes velocistas y se marcha con un tercer puesto en la jornada inicial. Y por otro, el francésThibout Pinot, la otra cara de la moneda: a sus 22 años, y después de ganar una etapa y acabar décimo en 2012, se esperaba mucho de él, pero ha bajado de la bicicleta deprimido: le pudo la responsabilidad, la salud y sobre todo el terror por los descensos: “Algunos tienen miedo a las arañas o a las serpientes, yo le tengo miedo a la velocidad. Es una fobia”. Mal asunto para un ciclista… Y más para un potencial campeón. Que se lo pregunten a Froome, Contador o… Beloki. Ahí también se juegan las carreras.
Fuente: www.as.com