Se trata sin duda del plato fuerte de la visita a los Vosgos. En los 161,5 km de recorrido, los corredores solo tendrán derecho a una veintena de kilómetros de llano, concentrados en el primer tramo de la etapa. El punto cumbre se sitúa a solo 1.202 metros, en el paso por el puerto del Markstein, pero pese a ello se trata de una etapa de montaña que los escaladores afrontarán, a buen seguro, con toda la seriedad que se merece. Más aún que en 2012, durante el descubrimiento de la estación de la Planche des Belles Filles, pues el menú que les espera hoy antes de la ascensión final es si cabe más copioso. Thierry Gouvenou, autor del trazado del recorrido de este año, intuye que la subida al puerto de Chevrères será el marco en el que se desatarán las hostilidades y habla incluso de un “Angliru en el bosque”, en referencia a la célebre ascensión asturiana que suele ser determinante de cara a la posición de los favoritos en la Vuelta a España. Dicha alusión podría servir de inspiración a Alberto Contador, que no está disimulando ni un poquito sus deseos de arañar segundos a Nibali y demás aspirantes al título. El objetivo de la victoria de etapa, combinada con una bonita maniobra de cara a la clasificación de la montaña, debería motivar también a otro español, Joaquim Rodríguez. En este contexto explosivo, Tony Gallopin tratará de conservar el amarillo, tarea difícil teniendo en cuenta que le separan apenas 1'34'' de los escaladores, que seguro enseñarán hoy los dientes. Thibaut Pinot, oriundo de la zona y aspirante a los puestos de honor del Tour, será con casi total seguridad otro de los corredores que ambicione algo grande en la etapa del día.
Fuente: www.letour.fr
