Jean Christophe Peraud (34), en la crono de ayer.
Los puestos de Peraud y Pinot y un ramillete de jóvenes figuras sitúan al pelotón francés en la primera línea mundial
FERNANDO LLAMAS27/07/14 -15:42.
Fuente: www.marca.com
Todavía no van a ganar el Tour de Francia, pero ya se ve la luz en un túnel de al menos 30 años, los que van desde la victoria de Bernard Hinault en 1985 hasta el año que viene, la próxima oportunidad de que un francés pueda ganar el Tour. Eso dicen los analistas de ciclismo en estas latitudes, animados por el excelente comportamiento de Thibout Pinot, Jean-Christophe Péraud y Romain Bardet en este Tour.
De momento, han roto 17 años de ausencia en un podio final. Ningún francés había quedado entre los tres primeros desde 1997, cuando Richard Virenque acompañó a Jan Ullrich en la entrega de premios de París. Y sobre todo, se aprecia que se trata de una nueva generación, si excluimos a Péraud, que cumple su quinto año como profesional de ruta pero tiene 37.
Los 24 añitos de Pinot y Bardet dan alas a la imaginación y al deseo. Al igual que la evolución de un corredor que estará en la Vuelta a España, Warren Barguil, que no cumplirá los 23 años hasta octubre y el año pasado, con 21, ganó dos etapas de la Vuelta, en Castelldefels y Formigal.
"Me alegra que salte al primer plano esta nueva generación de corredores ambiciosos. Demuestran su carácter y su garra como lo mostré yo", ha dicho Hinault durante estas semanas de efervescencia del ciclismo en su país.
Virenque y otros muchos apostaron por el más joven, Bardet, que al final ha sido sexto. Un gran resultado para un debutante tan joven, rabioso por haber perdido ayer su quinto puesto final por culpa de un pinchazo a dos kilómetros de la meta.
El sueño de Pinot
"¿Ganar el Tour?", le preguntan a Pinot. "De momento ni me creo que ocuparé un lugar en el podio del Tour. Estoy a ocho minutos de Nibali, lo cual es mucho. Pero soy joven y tengo mucho camino por delante para intentarlo".
Pero el ciclismo en Francia no llega por generación espontánea. En los años duros, cuando culpaban aquí al dopaje de sus malos resultados, los equipos siguieron reclutando chavales de todas las regiones del país. Las escuelas se han mantenido y muchas están en la órbita de los equipos profesionales, en Vendée, en Bretaña -donde el grupo Bretagne-Seché, invitado al Tour, podría pasar a la primera división del ciclismo con una fuerte inversión-, en el sur, por la zona de Marsella...
Ha sido un trabajo de muchos años que ya había dado algún fruto. Pierre Rolland recuperó el maillot blanco de mejor joven para Francia en 2011 y ahora lo retiene Pinot.
Un aspecto importante del desarrollo del ciclismo francés es la variedad de corredores nacidos a partir de 1989 que despuntan en todas las disciplinas. No es solo que tengan grandes competidores de resistencia en grandes vueltas. También lucen corredores de clásicas, buenos rodadores de todo tipo y velocistas como Arnaud Démare o Nacer Bouhanni.
De buenas a primeras, además de Pinot y Bardet, hay corredores muy interesantes en el World Tour entre los 20 y los 24 años, como Coquard, Daniel, Domont, Elissonde, Alaphilippe o Lecuisinier.
Además, el país da licencia a formaciones generalmente bien estructuradas y solventes desde el punto de vista financiero y económico. Los Ag2r, FDJ, Europcar y Cofidis, aunque este último no esté en la máxima categoría, tienen en la reserva a un puñado de muy buenos profesionales de nuevo cuño.
No es casualidad que durante este Tour, el hacedor de campeones británico, Dave Brailsford, afirmó en L'Equipe que su próxima misión podría ser la de llevar a un corredor galo a lo más alto del podio de los Campos Eliseos. Como para ayudar a Francia a salir del síndrome Hinault.
Cuando Brailsford apostó en términos similares por que fuera un británico el ganador del Tour, muchos le llamaron loco. Ahora, con un francés, sólo sería una consecuencia de lo que ahora mismo cultiva el país vecino.
Fuente: www.marca.com