Su muerte no fue como la contaron - FRANCISCO CEPEDA FALLECIÓ POR UNA CAÍDA EN EL TOUR DE 1935


FERNANDO LLAMAS. RISOUL20/07/14 -16:23.

Un testigo afirma que el corredor fue atropellado por un coche rojo

El universo ciclista conoce a la perfección el nombre del primer corredor muerto en competición durante el Tour de Francia. Fue el español Francisco Cepeda, nacido el 8 o el 9 de marzo no hay certeza absoluta de 1906 en Sopuerta (Vizcaya) y fallecido en el hospital general de Grenoble el 14 de julio de 1935, tres días después de sufrir una fatal caída en la octava etapa de la carrera francesa, Grenoble-Gap.

Siete décadas después del deceso, un sobrino nieto del ciclista, Álvaro Rey Cepeda, empezó a investigar lo que sucedió realmente. En casa había oído en alguna ocasión que "al tío Paco se lo cargaron, no fue un accidente", pero son comentarios que normalmente no llevan muy lejos. El viernes completó toda la información que buscaba.

La curiosidad llevó a Álvaro a rastrear las hemerotecas y registros oficiales franceses con la ayuda de su amigo Josu de la Maza, residente en Francia. Ambos nos contaban el proceso, pocas horas después de haber escudriñado todos los documentos relativos al caso Cepeda, que les ofrecieron en el Registro General de Grenoble.

Un expediente judicial, punto de partida de la investigación

El comienzo del camino fue una nota concisa en un número del diario Le Matin, en octubre de 1935, tres meses después de la muerte de Francisco Cepeda. Ahí se daba cuenta de la apertura de un expediente judicial para determinar las causas del accidente que había costado la vida al ciclista español.

"Si se había abierto esa instrucción, en algún lugar estaría toda la información recabada por el juez. Con la ayuda de Josu hemos podido llegar hasta el final", cuenta Álvaro, todavía emocionado con la cantidad de documentos a los que pudieron acceder anteayer.

El accidente no fue en Lautaret, sino en una curva en el pueblo de Rioupéoux

La fiscalía abrió diligencias "contra X por posible homicidio involuntario", según consta en el impreso oficial. Realizó un croquis del lugar en el que se muestran las referencias claras del lugar: un barranco, vías de ferrocarril, una carreterucha a la salida de una curva y dos pares de testigos en diferentes ubicaciones de esos 100 metros dibujados sobre un papel. Una cruz señala el lugar donde fue a parar el cuerpo golpeado de Cepeda.

Descubierto el lugar exacto del accidente

Primer hallazgo: "Siempre se dijo que había caído en el descenso del Lauteret o del Galibier. Hemos estado en el lugar exacto donde ocurrió todo: el pueblo de Rioupéraux, en la carretera 1091 (entonces 91), entre Bourg-d'Oisans y Vizille".

En la instrucción vieron que se referían al lugar como la curva de los castaños y allí se fueron los dos hasta que localizaron, con ayuda de vecinos de la zona, ese lugar en el que ya no hay línea de ferrocarril, pero donde sobresalen del asfalto viejas vías de tren.

Pero la investigación de Álvaro y Josu ha ido mucho más allá en todos los aspectos. Siempre se dijo que la causa del accidente de Cepeda fue que el tubular de la rueda delantera se despegó de la llanta de aluminio que suministraba la organización del Tour de Francia. Que debido a esa avería, Cepeda salió despedido de la carretera y se abrió la cabeza.

Dos testigos vieron cómo fue golpeado por un coche

Esa declaración la encontraron en el trabajo judicial. Un panadero de 14 años, de apellido Bernardini, aseguraba que había sido exactamente así cuando Cepeda se encontraba en un grupo de cinco corredores en un descenso rápido tras una curva. El muchacho, en primera línea de la carretera, admitía que en el momento en que Cepeda perdía el control de su bici, un coche de la caravana del Tour le tocó. "Se detuvo y los ocupantes transportaron al corredor al coche y se lo llevaron", testificó Bernardini.

Otro testigo afirmó en el juzgado que la rueda que se averió fue la trasera y ningún coche agravó la situación del ciclista español. Pero el caso se complicó con el firme testimonio de un obrero italiano, llamado Vulpiano. Este testigo vio "claramente que una camioneta de color rojo golpeó al ciclista y siguió sin detenerse". Ante las diferentes versiones, que fueron tomadas en al menos dos ocasiones, y la falta de certezas objetivas, la instrucción quedó archivada el 31 de enero de 1936.

En la investigación hay otros elementos que ofrecen algunos prismas de enorme atractivo histórico. En el grupo de cinco hombres que relata Bernardini estaba el español Antonio Prior, un murciano que también declaró, tanto a través de la policía española, en Cartagena, como directamente en Francia cuando acudió a participar en los Seis Días de París. El murciano de Torreagüera no aclaró gran cosa.

Emocionante es el manuscrito que aparece en el expediente judicial, desclasificado en 2010. Lo redactó alguien del hospital de Grenoble, conmovido por el sentimiento de un hombre que estuvo junto al corredor los tres días que permaneció en coma, antes de fallecer. Era Ezequiel Blanco, un español afincado en Grenoble, donde regentaba una tienda de alimentación. Cuando llegaba el Tour invitaba a cenar a los corredores españoles.

En busca del reconocimiento del Tour de Francia 

Por la memoria de Cepeda no se ha levantado un monolito ni un solo recordatorio de su tragedia. Es un muerto olvidado, quizá porque remover detalles de su golpe mortal hubiera comprometido el material que los organizadores distribuían a los participantes. 

El próximo año, 80º aniversario del accidente, podría ser una buena fecha para recuperar una parte importante de la memoria de los años más heroicos del Tour. Será la nueva tarea de Álvaro y Josu, a la que MARCA se sumará en la medida de sus posibilidades. Ya han encontrado el lugar exacto en el que deberá estar.

Fuente: www.marca.com