TOUR DE FRANCIA Contador cede medio minuto y Van Avermaet es nuevo líder

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El español se descolgó en el último puerto tercera, a 2,5 kilómetros de la meta, ante un ataque de Bardet que espoleó a los gallos. El belga venció en solitario.

Greg van Avermaet se exhibió en la etapa del Macizo Central y es el nuevo maillot amarillo delTour de Francia 2016, con 5:11 minutos sobre Julien Alaphilippe y 5:13 sobre Alejandro Valverde, que continúa tercero. A la cuarta plaza se ha aupado Purito Rodríguez, a 5:14. Peter Sagan ha desaparecido de los primeros puestos. Por detrás, Alberto Contador se descolgó a falta de dos kilómetros y medio, cuando Romain Bardet atacó en el último puerto de tercera categoría y los gallos se lanzaron en un electrizante descenso. Cedió medio minuto en la meta de Le Lioran, en concreto 33 segundos. Los golpes aún duelen. Y el ánimo. A dos días de los Pirineos,Contador se ha situado a 1:21 de los favoritos. La esperanza se difumina.

Contador había llegado con el resto de jefes al tramo final. Daban ganas de gritar aquello de "prueba superada". Pero ya conocen otros tópicos como hasta el rabo todo es toro y no hay que cantar victoria hasta cruzar la línea de meta. En las inmediaciones de la cima del Font de Cère (3,3 km al 5,8%), un puerto de tercera que se hollaba en las cercanías de la meta, Bardet lanzó un fogonazo. Le siguió Valverde. Luego Nairo Quintana, Pinot… Y poco a poco entraron todos los favoritos menos uno: Contador.

Con la carrera ya lanzada, no quedaba otra que intentar minimizar las pérdidas. Y además lo tuvo que hacer en solitario, sin el apoyo de ningún compañero. Rafal Majka, que iba en la fuga del día, entró tercero con el aliento de los capos en el cogote. Roman Kreuziger se dedicó a conservar su buena situación en la general. Ni uno ni otro tocó el freno para esperar al teórico jefe de filas. No parece que el Tinkoff tenga mucha confianza en la resurrección de Contador. La actitud del pasado domingo puede entenderse, cuando Kreuziger lanzó a Sagan hacia el triunfo de etapa y el maillot amarillo. Lo de este miércoles no tiene ninguna explicación. El español fue dejado a su suerte en la parte final. El Tinkoff se comportó como una banda.

Hasta ese momento decisivo, Contador había resistido con los favoritos. Bien es cierto que ningún gallo había forzado la marcha. La situación más crítica se vivió en los 5,4 kilómetros al 8,1% del Pas de Peyrol (o Puy Mary). El Movistar movió el árbol en el primer puerto serio del Tour. Y cayeron los primeros frutos: Nibali, Landa, Dumoulin, Sagan… La buena noticia, al menos para el ciclismo español, era que Contador aguantaba entre la treintena de corredores que coronaron la cumbre. Al fin asomaba la luz al fondo del túnel. O eso creíamos. En el descenso, Contador se rezagó y se puso a hablar por la radio. Alarma. Todo apuntaba a que había sufrido una avería. Maldición. El susto se quedó en eso: en un susto. Cada vez que las cámaras enfocan a Contador en este Tour nos da un vuelco el corazón.

Siete minutos antes habían pasado por allí los belgas Van Avermaet y De Gendt, los dos supervivientes de una escapada de nueve corredores que había alcanzado hasta 15 minutos de ventaja. Entre ellos, Contador había colocado a Majka, vencedor de tres etapas en el Tour y rey de la montaña en 2014. Por si acaso. A la hora de la verdad no le sirvió para nada. Majka hizo su puestecito sin mirar atrás. La etapa y el maillot amarillo se jugaba por delante. Y Van Avermaet, que ya era virtual líder, decidió que quería el doble premio y arrancó en el siguiente puerto, el Perthus (4,4 km al 7,9 km), a 17 kilómetros del final. Era su día.

Mientras los gallos se organizaban por detrás, con Contador entre ellos, Van Avermaet mantenía una ventaja en torno a los seis minutos. Faltaba otro puerto, el Font de Cère, y un descenso para completar el sueño amarillo. Por si no era suficiente con su estado de gracia, el Sky de Froome tiraba del grupo con nulas intenciones de cazar. El belga no es un rival preocupante para el futuro de la carrera. Van Avermaet podrá conservar la prenda este jueves, pero entre el viernes y el domingo se alzan los Pirineos. Será la hora de los gallos. Y entre ellos, si no cambia mucho la cosa, quizá no esté Contador. El Tour es el peor sitio para recuperarte de los males.

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